martes, 17 de noviembre de 2009

Acuerdo por el que se aprueba la estrategia nacional sobre drogas 2009-2016

Primero.
–Se aprueba la Estrategia Nacional sobre Drogas para el período 2009-2016, que figura como Anexo único a este Acuerdo.

Segundo.
–La Estrategia Nacional sobre Drogas tendrá como finalidad actualizar el Plan Nacional sobre Drogas, orientando, impulsando y coordinando las diferentes actuaciones en materia de drogas y de drogodependencias que se desarrollen en España en el período 2009-2016 y sirviendo de marco de referencia para el establecimiento de la necesaria coordinación, colaboración y cooperación entre las diferentes administraciones públicas y las organizaciones no gubernamentales dedicadas al fenómeno de las drogodependencias.

Tercero.
–La adopción de las distintas medidas que desarrollen la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016 habrá de ajustarse a las disponibilidades presupuestarias existentes en cada ejercicio de aplicación de la Estrategia.


Introducción

La evolución de los consumos de drogas constituye en cada país un fenómeno dinámico, condicionado por múltiples factores de carácter social y económico, con origen y dimensiones tanto internacionales, como nacionales y locales. En todos estos ámbitos
territoriales, el impacto que tiene el consumo de las distintas sustancias psicoactivas continúa siendo elevado, tanto en términos de sufrimiento e incapacitación personal evitables, como de morbilidad, mortalidad, y otros costes sociales y sanitarios.

Por ello, y sin dejar de reconocer la importancia clave del marco multidimensional que caracteriza la compleja realidad asociada al fenómeno de las drogas, los problemas y los daños evitables relacionados con los consumos de éstas constituyen, en conjunto, uno de los principales problemas planteados en el ámbito de la salud pública en España. Además de los factores socioeconómicos que afectan a las tendencias globales del consumo de drogas, en el desarrollo de la adicción a las diversas sustancias psicoactivas influyen otros condicionantes, entre los que cabe señalar las características biológicas de la condición humana, o la función psicológica instrumental que cada persona atribuye a una sustancia concreta en el marco de su estilo de vida particular. De igual modo, hay que considerar la evolución de los valores culturales que tienen que ver con las conductas
adictivas y de consumo en general.

En consecuencia, cualquier intervención que aspire a mejorar significativamente esta situación debe necesariamente abordarse desde planteamientos estratégicos integrales, desarrollados en cada uno de los distintos contextos institucionales y territoriales. Así, desde la perspectiva española, los esfuerzos deben dirigirse a optimizar la coordinación de todas las instituciones y agentes implicados y enmarcarlos en el ámbito de las políticas sociales y de salud pública, mediante la fijación de unas prioridades razonables, asumibles y asequibles.

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BOE (Boletín Oficial del Estado)

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domingo, 15 de noviembre de 2009

Programa de actuación frente a la cocaína 2007-2010

El consumo de drogas constituye un problema de salud pública, entendido este término en su más amplio sentido, para comprender en él no sólo los problemas de carácter estrictamente sanitario sino también los que afectan al bienestar
personal y familiar de los afectados y las consecuencias sociales que conllevan las drogodependencias.

El fenómeno del consumo de drogas está siendo abordado desde esta perspectiva por el Ministerio de Sanidad y Consumo que al comienzo de la legislatura elaboró un Plan de Acción 2005-2008, concebido como un nuevo impulso para avanzar en
el cumplimiento de las metas y objetivos señalados en la Estrategia Nacional sobre Drogas para 2008.

La situación del consumo de drogas, reflejada en, la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) y en la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), no es muy distinta a la existente en Europa. Las sustancias psicoactivas de consumo más extendido entre la población española son el alcohol, el tabaco, el cannabis y la cocaína. Los principales rasgos que caracterizan esta situación son el policonsumo de sustancias y los consumos recreativos ligados al ocio y a la diversión.

La cocaína en polvo, el clorhidrato de cocaína, es la segunda droga más consumida tanto en España como en Europa. No se trata de un problema nuevo para nuestro país, como no lo es tampoco para los países de nuestro entorno. España ya se encontraba, desde mediados de los años noventa, entre los países europeos con mayor consumo de cocaína. Hoy, la cocaína se ha convertido en una fuente de preocupación importante en España tanto para el sector sanitario como para otros ámbitos sociales.

Los datos de la última Encuesta EDADES 2005, confirman la tendencia al alza en el consumo de cocaína en polvo, que se inició en 1995 y se hizo más acusada a partir de 1999. Entre los españoles de 15 a 64 años de edad, segmento de población que estudia la Encuesta, la prevalencia anual de consumo de cocaína en polvo ha aumentado claramente en los últimos años: desde el 1,6% en 1999, hasta el 3% en 2005. La prevalencia de consumo de crack (cocaína base), sin embargo, ha permanecido estabilizada en cifras muy bajas. La situación entre los estudiantes de enseñanzas secundarias de 14 a 18 años es similar, observándose también una tendencia creciente. La serie de la Encuesta ESTUDES señala que en el periodo 1994-2004, la prevalencia del consumo de cocaína en polvo se multiplicó, entre los escolares, por un factor entre 3,5 y 4, dependiendo del indicador de consumo que se mida, aumento que no se aprecia en ninguna otra sustancia.

En la población de 15 a 64 años, se usa sobre todo cocaína en polvo por vía intranasal o esnifada, siendo raro el uso de crack, al contrario de lo que ocurre en otros países, como en los Estados Unidos o en el Reino Unido, en los que el consumo problemático de crack alcanza niveles importantes. En España, el consumo de cocaína tiene generalmente un carácter esporádico.

La mayoría de los consumidores de cocaína son también consumidores de otras sustancias, fundamentalmente alcohol, tabaco y cannabis, pero también anfetaminas, éxtasis, benzodiazepinas y alucinógenos. Así, según la última Encuesta EDADES, en la población general de 15 a 64 años que había consumido cocaína en los últimos doce meses, un 98,6% había consumido también alcohol, un 85,1% tabaco, un 81,6% cannabis, un 29,6% anfetaminas, un 27,5% éxtasis y un 20,8% alucinógenos.
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PNSD (Plan Nacional sobre Drogas)

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sábado, 14 de noviembre de 2009

UNAD y el Defensor del Menor de Madrid presentan un estudio sobre el consumo de drogas entre los niños, niñas y adolescentes

UNAD, con el apoyo técnico de CIFAT, ha elaborado la Investigación sobre prevención de consumo de drogas en niños y adolescentes de la Comunidad de Madrid, para el Defensor del menor de la Comunidad Autónoma.

Los datos más destacados del informe son:

Más del 80% de los padres dice que habla con sus hijos sobre drogas porque consideran que son los más indicados para ello; de los profesores sólo lo hace un 48% ya que creen que es una tarea de los padres y no se sienten suficientemente formados

Los adolescentes prefieren recurrir a profesionales médicos y personas que tengan contacto con drogas para hablar del tema; los alumnos de Primaria prefieren hacerlo con los padres

El 22% de alumnos de Primaria dice haber probado el alcohol; en Secundaria, un 67%

Los escolares manifiestan no conocer ni recordar campañas de prevención mientras que padres y profesores participan poco en actividades preventivas y de formación

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UNAD

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Guía de Buenas Prácticas de FARE (2009)

Esta publicación tiene como objetivo lograr una mejor atención a las personas que sufren problemas relacionados con el alcohol, una auténtica pandemia que se extiende por los cinco continentes y sin hacer distingos entre clases sociales.

Con esta guía de buenas prácticas, FARE pretende aportar un texto que sirva de pauta tanto a profesionales como a voluntarios sobre los que recae una parte de la responsabilidad de reducir el consumo inmoderado de alcohol y, sobre todo, de ayudar con métodos eficaces a los que han decidido cambiar sus hábitos y mejorar sus vidas y las de sus familias.

Una meta clave que justifica el nacimiento de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España es prestar apoyo a quienes desean abandonar su hábito y requieren de ayuda.

Durante muchos años, una parte de esa asistencia pudo ser ofrecida de manera voluntaria por personal especializado, que dedicaba un porcentaje de su tiempo a eso que de manera coloquial podríamos definir como echar una mano. Sin embargo, la extensión de la epidemia, su no distinción entre clases y la afectación a personas cada vez más jóvenes, obligaba a revisar los métodos y a reforzar ese importante flanco con profesionales que hagan su trabajo sin necesidad de obviar la tarea de los voluntarios.

Sentadas las bases anteriores, lo que procedía era elaborar un documento que garantice la manera más correcta de aplicar por igual en todas partes los conocimientos profesionales y la experiencia acumulada por el movimiento de Alcohólicos Rehabilitados a lo largo de cuatro décadas.

He aquí el resultado de nuestro trabajo.

Guía

FARE

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martes, 10 de noviembre de 2009

Adicciones ocultas: Aproximación al consumo diferencial de psicofármacos

“Adicciones Ocultas” responde al nombre de esta investigación desarrollada en los Centros de Salud de la provincia de Las Palmas donde se ha estudiado la incidencia de la demanda de psicofármacos de las mujeres en atención primaria con el objetivo de conocer la realidad de las mujeres canarias.

Esta publicación ha contado con una primera edición en 2000 que, dada su acogida por parte de la comunidad de profesionales de nuestra Comunidad Autónoma, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias –a través de su Fundación Canaria para la
Prevención e Investigación de las Drogodependencias (Funcapid)- ha decidido realizar una segunda edición del trabajo.


La Fundación Canaria para la Prevención e Investigación de las Drogodependencias fue creada por el Gobierno de Canarias con el interés de beneficiar tanto a personas físicas residentes en Canarias como a aquellas instituciones, asociaciones o entidades en las que haya de revertir las actividades de prevención, promoción, investigación, desarrollo y cooperación en materia de
drogodependencias. La prevención del consumo de drogas es uno de los ejes fundamentales de acción de nuestra Fundación, entendiendo que las actividades, acciones y programas dirigidos a la prevención del fenómeno de las drogas deben tener como eje a la persona, animando su participación activa, creando conciencia de corresponsabilidad social, fomentando los factores de protección de las personas frente al consumo y disminuyendo los factores de riesgo.

Esta Fundación realiza una serie de actuaciones que permiten mejorar la situación actual de la prevención, formación e investigación sobre drogodependencias en la Comunidad Autónoma de Canarias. El II Plan Canario sobre Drogas recoge una serie de líneas en éstas áreas que son respetadas y sobre las que se basan las intervenciones, partiendo de la premisa de que cualquier acción que se desarrolle en esta materia debe realizarse en colaboración con entidades privadas e instituciones, enmarcadas siempre en un ámbito general de promoción y educación para la salud. Esta publicación que ahora presentamos, “Adicciones Ocultas”, está encuadrada, precisamente, en las actuaciones de investigación de la Fundación Canaria para la Prevención e Investigación de las Drogodependencias. En esta área es necesario hacer partícipes de ella a todas las instituciones implicadas en la intervención en drogodependencias y favorecer la formación investigadora y la participación en los foros de investigación en drogodependencias a los agentes que participen de forma directa en la misma.

La investigación en drogodependencias, tal y como recoge el II Plan Canario sobre Drogas, es un requisito indispensable que permita la evolución del sistema de atención a las drogodependencias. Es la herramienta principal de comunicación rigurosa que posee la comunidad científica y, por lo tanto, los profesionales en drogodependencias.

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UNAD

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Las drogas ilegales entre los jóvenes de Castilla-La Mancha

En los últimos años son varias las investigaciones que el Observatorio de drogodependencias de Castilla-La Mancha, desde la Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y con la participación de la Fundación para la Investigación sanitaria en Castilla-La Mancha, ha realizado en torno al complejo mundo de los jóvenes y su relación con las drogas. Estudios que abordaban la cuestión desde los contextos que pueden propiciar los consumos (Jóvenes, tiempo libre y
consumos de drogas.

Modelos, vivencias y expectativas entre los jóvenes de Castilla-La Mancha; 2005), desde los modelos de prevención (Alcazul. Evaluación del programa de prevención del consumo de drogas en Castilla-La Mancha; 2007) y tratamiento (La trayectoria vital y la experiencia terapéutica de los adictos a drogas ilegales en Castilla-La Mancha; 2005), o desde las diferencias intergeneracionales (La edad en los consumos de drogas. Diferencias entre jóvenes y adultos en Castilla-La Mancha; 2007).


Estas investigaciones, con independencia de que emplearan técnicas cualitativas o cuantitativas, o ambas, abordaban los temas desde la perspectiva de las opiniones, argumentos y discursos de la población joven general, consumidora o no. Es en este momento cuando se plantea un mayor acercamiento a quienes representan la realidad de los consumos, concretamente de sustancias ilegales. Son numerosos los estudios relativos a los consumos de alcohol y tabaco, pero no tanto los centrados en otras sustancias, y menos desde la perspectiva de los consumidores. Por ello planteamos la presente investigación como un necesario acercamiento a los y las jóvenes de Castilla-La Mancha que representan los referentes, las expectativas, las motivaciones, los temores y los riesgos de los consumos de sustancias ilegales. Conociendo un poco más los elementos que conforman sus discursos estaremos en mejor disposición de abordar las políticas necesarias para la prevención o mejor tratamiento de sus consumos.

Para ello, y como la realidad de los consumos es múltiple y compleja, centramos nuestro acercamiento en dos sustancias que protagonizan, de diferente manera, los consumos juveniles (y no juveniles): el cannabis y la cocaína. Uno por representar la aparente “normalización” o creciente aceptación social de un consumo considerado ilegal; la otra por encarnar lo que socialmente se interpreta como consumos emergentes, en alza o de moda, en torno a los cuales se plantean toda una serie de nuevos riesgos.

Ello no significa que no se aborden también otras sustancias, ni por supuesto que se minimice la importancia y presencia de esas otras sustancias. Simplemente, la investigación afronta sus objetivos partiendo de un necesario ejercicio de focalización.

Intentar diversificar o abordar todos los consumos posibles, en un estudio cualitativo como este, difuminaría resultados e imposibilitaría la riqueza de una acercamiento más restringido. Así, el presente estudio ofrece una visión de los consumos (de cannabis y cocaína, pero también de otras sustancias) desde quienes se reconocen consumidores habituales de las mencionadas drogas. Discursos probablemente minoritarios si atendemos a los porcentajes generales de consumo, pero esenciales por cuanto encarnan muchos de los hábitos que tienden a ser socialmente analizados desde la alarma, la sorpresa, la incomprensión o el rechazo.

El informe está dividido en tres grandes bloques. En el primero se abordan, desde la perspectiva global de todos los grupos, cuestiones que tienen que ver con la visión general relativa a las drogas y su consumo; sin entrar en demasiadas disquisiciones en relación a las sustancias concretas, pues lo que interesa es acercarnos a la manera en que insertan los discursos relativos a las drogas en su contexto social, así como a la forma en que se explicitan los motivos y expectativas a la hora de consumir.

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UNAD

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Informes de la Comisión Clínica 2: Alcohol

Difícil tarea, en un país como el nuestro, la de introducir y justificar una monografía como la que ahora se presenta. No va dirigida exclusivamente al personal sanitario. No se concreta en describir los variados aspectos de una enfermedad. No es una reconvención, ni una advertencia moral.

Aminora al máximo los conceptos técnicos y aspira a la divulgación sin renunciar a la precisión conceptual. Ni más ni menos, pretende abordar algunos asuntos novedosos, a veces problemáticos, relacionados inequívocamente con algo tan inveterado y
tolerado, como el consumo humano de bebidas que contienen alcohol entre otros componentes variados, y lo quiere hacer para un público responsable y capaz de crear opinión. Parte de información científica de carácter general y trata de centrarse después en lo que afecta a la población joven, que es el objeto diana de mayor preocupación social y sanitaria en los últimos años.


En España los datos son preocupantes hace tiempo, como lo son también en otros países de la Unión Europea. La 58.ª Asamblea Mundial de la Salud de la OMS, en su reunión de 2005, (WHA 58.26) en su punto 13.14, trató como una alarma «la magnitud de los problemas de salud pública asociados al consumo nocivo de alcohol y las tendencias de consumo peligroso, en particular entre los jóvenes de muchos estados miembros». Y pide a los Estados Miembros que elaboren, apliquen y evalúen estrategias y programas eficaces para reducir las consecuencias sanitarias y sociales negativas del consumo nocivo de alcohol.

Alcohol hace referencia al etanol, etil-alcohol o alcohol etílico. Desde el punto de vista químico existen muchos otros alcoholes, pero no nos incumben para el fin de esta obra. El alcohol del que hablamos es un producto químico sencillo y elemental, compuesto por una pequeña cadena de dos átomos de carbono, cada uno con una saturación distinta de sus cuatro valencias que, casi mágicamente, le hace capaz de diluirse fácilmente tanto en el agua como en grasas. Según datos de la última Encuesta Domiciliaria sobre Drogas realizada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (DGPNSD), el alcohol es la droga psicoactiva de consumo más extendido en España.

En 2005 el 93,7% de la población entre 15 y 64 años lo ha consumido «alguna vez», el 76% lo ha hecho «en el último año», el 64,6% ha consumido alcohol en el último mes. Por otra parte, en los 30 días previos, un 14,9% había consumido diariamente bebidas alcohólicas y un 5,5% había sido «bebedor de riesgo», considerando como tal a los hombres con un consumo de 50 cc. de alcohol puro/día (≥5 UBEs) o más y a las mujeres con 30 cc/día o más (≥3 UBEs). El consumo está bastante más extendido durante los fines de semana que durante los
días laborables, sobre todo entre la población con edades comprendidas entre los 25 a 34 años. Por su parte, entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias de 14-18 años ha aumentado el consumo de riesgo.

De hecho, en este grupo, la prevalencia de borracheras en los 30 días previos a la encuesta pasó de 21,7% en 1994 a 34,8% en 2004 y la proporción de bebedores de riesgo en esos 30 días de 8,6% en 1996 a 12,3% en 2004.
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UNAD

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¿Estás preparado para cuando tus hijos o hijas se encuentren con las drogas?

Es inevitable preocuparse por un fenómeno como el consumo de drogas que está presente en nuestra sociedad y que puede
entrar en las vidas de nuestros hijos e hijas precisamente cuando buscan con mayor ímpetu ser autónomos. Pero las drogas no pueden ser motivo de angustia, sino de atención. Nuestros hijos e hijas no tienen por qué probarlas necesariamente y, si lo hacen, tampoco es inevitable que acaben dependiendo de ellas. En gran medida, los recursos personales que hayan desarrollado en su formación son su mejor seguro para protegerse de esas llamadas al consumo, y en eso los padres y madres tenemos mucho que aportar.

Por ello, en esta guía se habla de sustancias, de hábitos de consumo y del significado de las drogas para nuestros hijos e hijas. Pero sobre todo pretende mostrar muchos de esos instrumentos que los padres y madres tenemos a nuestro alcance para potenciar su responsabilidad, su autoestima y su confianza. Instrumentos frente a las drogas, pero útiles también como parte de una formación integral en la que esté presente la sensibilidad frente a la violencia, por la igualdad, el sexo seguro, etc.


1. UNA POSIBILIDAD PARA LA QUE DEBEMOS QUE ESTAR PREPARADOS
El consumo de drogas no es nuevo. Durante siglos se han empleado todo tipo de sustancias que modifican el estado de conciencia y que crean adicción, tanto en entornos rituales comopara el consumo en momentos de ocio. En la actualidad, estas drogas se caracterizan por su gran variedad y por su fácil acceso a edades cada vez más tempranas.

Ello nos debe llevar, como padres y madres, a adoptar una actitud atenta y vigilante, pero no angustiada o fatalista: lo habi-
tual es que los niños y niñas a partir de secundaria se muevan en ambientes en los que circulan drogas legales e ilegales, pero también es habitual que no las consuman o lo hagan sólo de un modo esporádico o experimental si tienen la formación adecuada, gozan de un entorno familiar estable y abierto, y no padecen conflictos especiales de carácter o personalidad.
La familia no lo es todo, pero sí desempeña un papel muy importante a la hora de conseguir que el posible consumo de drogas por parte nuestros hijos e hijas, si se produce, no sea problemático. Es fundamental que exista un ambiente abierto que les acoja en sus incertidumbres y experiencias; que fomente su autoestima y autoaceptación; que les ayude a valorar el esfuerzo y a soportar la frustración; que les transmita responsabilidad y premie la confianza y la sinceridad.

Debemos ayudarles a comprender que las drogas son una “solución” tan fácil como falsa para superar las carencias afectivas y
emocionales, los problemas educativos y laborales, el aburrimiento y la desidia. También que no hay droga que ayude a estudiar, ni a superarse físicamente, ni a relacionarse mejor. Pero debemos hacerlo desde su realidad, con informaciones y argumentos.
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UNAD

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