viernes, 9 de octubre de 2009

Drogas de abuso: evaluación de las unidades de conductas adictivas en un Área Sanitaria

Resumen
Los objetivos planteados en este trabajo son, contribuir a la verificación del uso de drogas de abuso y sustancias estupefacientes y evaluar el grado de dependencia en población drogadicta del Área Sanitaria nº 17 de la Comunidad Valenciana así como verificar el cumplimiento del tratamiento y la identificación de la dosis terapéutica eficaz del fármaco sustitutivo (metadona) a través de los programas establecidos en la Unidad de Conductas Adictivas (UCA).

Informe completo
SciELO (Scientific electronic library online)

Los resultados que se presentan se obtuvieron del análisis de las muestras de orina procedentes de 5148 pacientes, durante el periodo anual comprendido entre octubre de 2000 a septiembre de 2001. A las muestras de orina de dichos pacientes se les practicaron un total de 7921 determinaciones de drogas de abuso de las que el 86,68% fueron negativas y el 13,32% fueron positivas. Según el tipo de sustancia ingerida se obtuvieron los siguientes resultados: Cocaína se practicaron 4220 determinaciones, resultando 88,65% negativas y 11,35% positivas. Opio se practicaron 2415 determinaciones, resultando 85,51% negativas y 14,41% positivas. Anfetaminas se practicaron 746 determinaciones, resultando 96,65% negativas y 3,35% positivas. Cannabinoides se practicaron 540 determinaciones, resultando 62,4% negativas y 37,59% positivas. Metadona se practicaron 238 determinaciones, resultando 10,92% negativas y 89,08% positivas. En conjunto de los individuos analizados 8 de cada 10 fueron negativos en los análisis que se practicaron en el consumo total de drogas de abuso.

Los resultados de nuestro estudio, vienen a corroborar el informe del Observatorio Español sobre Drogas que presentó nuevos datos, en el que la cocaína fue en 1999 la droga más mencionada en las urgencias hospitalarias por consumo de sustancias psicoactivas, y además fue la droga que provocó más muertes por reacción aguda tras consumo, y su creciente impacto sanitario y epidemiológico corre parejo al debilitamiento de la heroína.

Introducción
La OMS define la droga como "Toda sustancia que introducida en un organismo vivo puede modificar una o varias de sus funciones, es susceptible de crear dependencia, y que puede a la vez, provocar tolerancia"; sin embargo actualmente la medicina consigue restringir el concepto de droga de abuso a un grupo de sustancias que se caracterizan por crear hábito, producir sintomatología psíquica y/o dependencia, ser nocivas para la salud en función de su dosis y permanencia en el organismo y estar penalizado su tráfico en todos los países civilizados.

El término drogas de abuso sólo puede definirse en términos de desaprobación de la sociedad e implica diferentes tipos de conducta: uso de drogas para experimentar y por diversión, empleo de drogas psicoactivas para aliviar problemas o síntomas y con un desarrollo posterior de dependencia para evitar las molestias de supresión.

La cocaína, producto natural que se encuentra en las hojas de la planta Eritroxylum Coca, es un potente estimulante del sistema nervioso central (SNC) y un agente anestésico local. Sus efectos farmacológicos son idénticos a los de las anfetaminas aunque la duración de acción de la cocaína es más corta.

La cocaína suele aplicarse por vía intranasal o fumarse, es fácilmente absorbida a través de la membrana de las fosas nasales y pulmonares a la circulación sanguínea, sus efectos son intensos pero de corta duración. Es rápidamente inactivada por hidrólisis de sus uniones de éster1,2,3, la cocaína no metabolizada tiene afinidad por los tejidos grasos y alcanza rápidamente el cerebro; en cambio, los metabolitos de la cocaína son más hidrosolubles y se excretan con la orina, junto con un determinado porcentaje de droga inalterada2,4. El metabolito principal, la benzoilecgonina, constituye el marcador primario para la detección del uso de cocaína1,2.

La morfina es un analgésico narcótico que se ha usado durante siglos como medicamento para el alivio del dolor intenso. Los opiáceos químicamente similares como la heroína reducen la sensibilidad a los estímulos físicos, psíquicos, aliviando el dolor, el distrés y la ansiedad. Los consumidores suelen aparecer letárgicos e indiferentes. La morfina es excretada por la orina en forma de morfina-3-glucurónido, morfina libre inalterada y otros metabolitos menores, su excreción por la orina constituye la vía de eliminación primaria5,6. Los opiáceos producen dependencia física intensa; los síntomas de abstinencia pueden sobrevenir en el plazo de pocas horas después de la última dosis, pudiendo persistir durante 10-15 días. El adicto puede buscar el uso continuado de opiáceos tanto con el fin de evitar los síntomas de supresión como de conseguir la euforia insensata deseada7,8.

El principal componente psicoactivo del cáñamo indico, Cannabis sativa, es el D9-tetrahidrocannabinol (D9-THC), los efectos agudos del consumo coinciden en trastornos de la memoria, distorsión perceptiva del tiempo, dificultad para el aprendizaje, disminución de la capacidad motriz y despersonalización9,10,11. Los cannabinoides naturales y sus productos metabólicos son liposolubles y tras su uso se almacenan en los tejidos grasos del organismo, incluyendo el tejido cerebral durante largos períodos de tiempo12. Sus metabolitos se encuentran en sangre, bilis, heces y orina y dada su liposolubilidad se retienen en los tejidos adiposos del organismo con una liberación lenta y la consiguiente excreción urinaria durante días, semanas e incluso meses desde la última exposición, dependiendo de la intensidad y la frecuencia del uso siendo el ácido 11-nor-D9-THC-9-carboxílico el marcador urinario primario para la detección del uso de marihuana13.

Las anfetaminas por su actividad estimulante del SNC aumentan la alerta y suprimen el apetito, induciendo simultáneamente una sensación de aumento del rendimiento físico e intelectual, bienestar y euforia14,15,17, sus efectos cardiovasculares incluyen elevación de la tensión arterial e inducción de arritmias cardíacas15. El consumo prolongado y repetitivo, se acompaña de falta de sueño, nerviosismo y delirios paranoides crecientes seguidos de episodios de sueño profundo16. Las anfetaminas se absorben bien por vía digestiva llegando rápidamente a la sangre17, se metabolizan en el hígado por hidroxilación, desmetilación y conjugación18,19, un porcentaje considerable se excreta por la orina en forma inalterada junto con sus metabolitos, dependiendo el porcentaje de excreción del pH urinario18,20.

La metadona es una difenilpropilamina que se emplea para la desintoxicación y el mantenimiento transitorio de la adicción a los narcóticos, así como en el mantenimiento del dolor agudo y crónico. El síndrome de abstinencia por metadona cualitativamente es similar al de la morfina, aunque difiere de éste en que se desarrolla más lentamente, es menos intenso y más duradero21. Por estos motivos, la metadona se emplea en el tratamiento de la dependencia de narcóticos, con la esperanza de eliminar la necesidad de consumo de opiáceos ilícitos. La sobredosis de metadona se caracteriza por causar estupor, depresión respiratoria, piel fría y húmeda, hipotensión, coma y colapso circulatorio22.

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